Y rodó un ovillo de lana

Y rodó un ovillo de lana
un hermano, del hermano
la mano incoherente
de una madre,
todo esto justo a tiempo,
a tiempos de esferas,
partidas por la mitad,
y de cataratas múltiples,
de amplias resolanas,
por otra parte,
al mismo tiempo,
a los jazmines
se les dio por llorar,
los perros maullaron suave,
los gritos se metieron para dentro,
y la vida transcurrió en esa casa
como cualquier otra mañana,
para no poder encontrar otra vez,
el principio de los tiempos
o tal vez,
tan solo la punta
de ese arrinconado ovillo de lana.

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