Singularidad

Y de donde escapar
si el camino está empapado
de zancadillas maestras,
y el verbo sangrante
de tus palabras arcadas,
de mi otro vos,
que dan borbotones de aliento,
en el caldo de las presunciones,
si logras penetrar tus espejos,
romper por fin el maleficio
del reflejo
que se traga toda la luz
podrás encontrar,
cara a cara
a tu otro yo,
y negociar con él
el encuentro
el enlace hertziano,
entre las ondas existenciales
de la sombra en todas partes,
y la escasa luz de los rincones,
por fin navegar la integridad minotauro,
de un solo esbozo
conciliar el sueño de un mundo mejor,
sin atrasos,
ni puntualidades
como un gesto
de forastero
que toma a la vida
como algo prestado.

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