Están los que caminan derecho

Están los que caminan derecho
los que caminan para atrás
de los que caminan perplejos
y de los que caminan detrás.

Están caminando contentos
están caminando veraz
caminan por espejos
algunos caminan por el revés
otros caminan de costado
y otros caminan desnudos

Existen los que caminan por las paredes
los que lo hacen por los techos
bueno, están los que caminan como soldados
como los del servicio, secreto
claro están los que caminan en puntas de pie
los que caminan agachados
sigue habiendo de los que caminan encorvados
sigue habiendo héroes que caminan como héroes
y héroes que caminan como derrotados,
hay caminantes que solo caminan por las huellas
hay otros que caminan por el fuego caminado
hay quienes caminan por el césped prohibido
hay quienes caminan sobre mierda
están los que caminan dormidos
y los que caminan demasiado despiertos
algunos caminan al filo
y otros caminan cornisas nocturnas
y están los que caminan sobre hormigas
y están los que caminan sobre muertos
por otra parte andan los que caminan lentos
lejos de los que caminan rápido
habrá siempre de los que caminen con bastón
sin ninguna diferencia de los que caminen erectos
hay de los experimentados que caminan cogiendo
por supuesto están los que caminan caminos
y unos pocos que caminan el agua
hay caminantes lunares
hay caminantes que caminan el camino del exilio
y hay los que solo caminan sobre palabras
y hay los que caminan en silencio
de los que caminan en pareja
de los que caminan tristes
están los que caminan por las nubes
están los que caminan desiertos

En fin, hay, los que caminan muertos
y por suerte hay también
de los que caminan pero vivos

Siguiendo los jazmines

Siguiendo los jazmines
que esparcen los vientos efímeros del pasado,
un lugar vació de pensar,
un bloque de personas humectadas de olvido,
remansan las signaturas pendientes,
carátulas de suicidios premeditados del presente,
cascos del afuera arremeten,
y los ángeles por fin los ángeles llegan,
para ser rastreados
por los fluidos carentes de premisas y horarios,
el afuera acomete,
viene a partir las fronteras a hacerlas incoherentes,
pero queda algo,
el corazón que se permite sentir,
sin saber que todo
este manicomio es una visión holográfica,
de cualquier futuro citado.

Locura


Los pensamientos elegirán
recorrer por la alcantarilla,
su recorrido prematuro,
la cordura se irá alejando
de la estabilidad,
si somos réplicas del universo se sabrá
que poco a poco,
se va acercando la locura,
toda su sombra,
se cernirá sobre Europa,
luna de Júpiter,
un resplandor helado dará comienzo a todo juego inicial,
la luz atraerá a las sombras,
como a insectos que carroñarán,
el delicado tejido de los pensamientos,
enajenados de información.
La primera garganta,
agujero negro
que succionara toda Andrómeda,
a las Tres Marías,
y a dos estrellas zurdas,
calarán la sensatez,
entonces el cielo mental,
será despojado de luminiscencias,
poco a poco,
lo siniestro se devorará las estrellas,
pensamientos que nos hubieran salvado,
los que navegan el mar de la demencia,
estarán aún más desorientados,
por las faltas de referentes lógicos,
la lógica habrá cambiado,
sus pronombres,
significarán otra cosa,
un nuevo universo
se habrá abierto,
el universo opaco
de la incordura.
Más tarde,
se instalará
en la medula de la vida
el extracto esencial
de discernir,
ocupará el gratinado,
entretejido neuronal,
semiutilizado
de sostén,
la aceleración
de los sentidos
carreteará pistas
y sobrevuelos metafísicos,
y el sonido niño
que estará a punto
de morir
escapará,
de las fauces
de la psicosis múltiple
o de la muerte áurica.
todo el mar se serenará,
volverá a ser un solo mar,
y de a poco
nadando
se volverá a la orilla.
De la locura se volverá,
a veces, está claro,
pero también
está claro
que a veces se volverá,
a la locura.

Jinete de la tormenta


Los vientos azotaban
las márgenes
de un inmediato recuerdo.
La ciudad costumbrista,
de humedad creciente,
permitía el paso lento y tortuoso,
el caminar sereno y acobardado.
El señor nadie,
pelo largo y rebelde,
empapado por una ocasión lluviosa,
escondía su rostro triste y desmechado.
La mirada inclinada y paranoica,
recorría los riachos que causaba
esa pequeña gran tormenta.
Cause de un reflujo,
torrente de imágenes soñadas
se deslizaban por el fin acanalado
de cada baldosa.
Insolente momento.
El agua inocente,
golpeaba y limpiaba,
caía desde las alturas,
su propósito arrastraba
las mugres y residuos de cada ángulo de la vereda.
Arrancada cada pena,
caía ruinosa la cascada.
El filo del cordón,
límite de una frontera,
presentaba un corto
pero inesperado abismo.
Un lugar donde reposa
el tiempo y vastas muertes.
Un espacio rugoso.
Un escenario antiguo,
empedrado testigo de tantas
gotas cargadas de penas,
arrastradas de olvido.
Llovía desde las centelleantes alturas,
El agua ignorante del fenómeno,
sigue fiel hacia la alcantarilla,
puerta oscura de un averno sin retorno.
Conductos, inefables, asquerosos,
estructurado moho repugnante de decadencias
inimaginables pero necesarios cursos cloacales.
Depósito de la gran ciudad húmeda
de pasiones rotas.
Un grito silencioso pero desesperado,
despabiló la historia.
EI cielo corrió las cortinas cumulosas.
La luna en su llenura
se deja reflejar desnuda,
en cada espejo,
en cada baldosa
que todavía inescrupulosas
guardan la humedad reciente.
El señor nadie,
como cada noche llego a la puerta de su casa,
dio la rutinaria vuelta a la única llave,
encendió la misma luz de siempre,
y colgó del clavo acostumbrado,
el piloto empapado,
que chorreo solo un rato,
como en otras ocasiones tormentosas.

Otro tipo de héroe

Otro tipo de héroe.
Héroe de gris,
que mantuviste
las velas encendidas
en la esfera cautivante,
héroe crisol de razas amapolas,
héroe tu sueño vale más que sus protagonistas,
eres como las palabras,
terminas por irte,
pero siempre después del colapso.
Héroe que alimentas
la rapsodia espeluznante de la melancolía
y la redimensionas a alegría,
autorreflexión de la ría cósmica.
Héroe que por sostener
lo espumoso de las fugacidades,
debiste conocer el radio de tu suerte,
lograste ver lo bueno que es la vida
y de ahí respirabas,
lograbas adquirir energía
que utilizabas allá abajo,
donde las tristezas y los amores
se abandonan,
viviste ahí,
para sostener el último brillo,
porque solo apareces
sí hay algo último que sostener.
Todo lo anterior
solo te anuncia,
es tu próximo acto,
el que te glorifica,
cuando le dices a la muerte la utopía,
se la entregas,
la dejas caer,
sabiendo que les das libertad,
para nunca saber de ella.
Y el amor abandonado
se tornó en alas y en pájaros ciegos,
y voló.
Y entrelazado en esa muerte,
como otro tipo
de héroe,
desapareciste.

No es

No es como vos lo decís,
no es como lo digo yo,
me parece que algo pasa,
el reloj trunca marcha,
y vos….
te quedas quieta,
como un cristal,
como una babieca,
más aún no concibo,
la posibilidad de amarte
y te quito el quedarte
con esa irrisoria sonrisa,
que cumple con todo eso
que llamamos vida.
No es como vos lo decís,
no es como lo digo yo,
me parece que algo pasa,
la guerra terminó,
el fuego se apagó,
solo quedan alas sobre el asfalto,
y vos ahí sin despertar
a la vida.